Gn 1, 26 y 1, 28. ¿Ordenó Dios al hombre

dominar el universo? Una aproximación filológica

 

— Rebeca Obligado*

 

 

De diversas traducciones e interpretaciones bíblicas se ha instalado la noción de que Dios dio al hombre el mandato de “dominar” la tierra. Si nos acercamos a la versión hebrea de Génesis en la Torah, a la versión de la Biblia griega conocida como Septuaginta (LXX; para estos textos, siglos III-II a.C.) y a la Vulgata latina (s. IV), advertimos que tal semántica parece haber nacido de la introducción en Gn 1,28 de un neologismo griego, el verbo katakurieúô, utilizado por el traductor dos veces en el texto. Este katakurieúô, también presente en el relato del Diluvio (Gn 9,1) es allí un agregado de la LXX, sin correlato en la versión hebrea, lo que nos deja frente a una sola ocurrencia del vocablo: Gn 1, 28.

 

1. Génesis 1-26: Y Dijo Dios: “Hagamos al ser humano según la imagen y según la semejanza nuestra, y estén al frente de los peces del mar y las aves del cielo…”.

 

En esta cosmogonía sacerdotal Dios crea al hombre en la forma de “macho y hembra”, en un solo acto y le impone un mandato que la tradición ha entendido como “dominar”. Sin embargo, desde lo estrictamente filológico, esta idea de “dominio” y sobre todo de “dominio absoluto” no aparece con claridad en los textos originales.

 

El verbo utilizado en hebreo1 es, en su forma infinitiva, lirdot (raíz rdh-) que significa “gobernar”, con el sentido de poder supremo, al punto que puede llegar a significar “esclavizar”. Lirdot, sin embargo, también puede connotar “estar al mando de/a la cabeza de”, “comandar”. La versión hebrea de Bible Windows propone, en su traducción al inglés, tres sentidos: Tread, “pisar, hollar” que se correspondería con la semántica de dominio absoluto; rule, “gobernar” y scrape out “arrebañar, rebañar” que según el Diccionario de la Real Academia Española significa “juntar y recoger algo, sin dejar nada”, como el pastor que recoge su rebaño para resguardarlo por la noche en lugar seguro (DRAE: 2014). Tal pareciera ser la interpretación del traductor griego de la LXX que traduce el lirdot hebreo por arjétôsan, del verbo árjô (raíz arj-) utilizado desde Homero. El sentido original de árjô es “marchar el primero, ser el primero, tomar la iniciativa” (Chantraine: Dictionnaire: 119-121). Idéntica lectura hace San Jerónimo al traducir en la Vulgata el verbo por el latino praesit, compuesto del verbo sum (“ser/estar”) y el preverbio prae (“delante/al frente”): “estar al frente de,” (Ernout-Meillet: Dictionnaire: 665-666). Acertadamente la Biblia de Jerusalén lo traduce por el significante neutro mandar.

 

2. Génesis 1, 28: Y les dijo Dios: ”Creced y multiplicaos y llenad la tierra y sometedla y estad al frente de los peces del mar y de las aves del cielo…”.

 

Es este el momento en que el traductor helenístico y posteriormente San Jerónimo introducen la interpretación de “dominio” en la orden de Dios. Los verbos hebreos son -en su forma infinitiva: a) likhbosh (raíz kbs-) “sojuzgar”, “conquistar” incluso en un sentido militar, sin sentido de “dominio total” a la creación entera. b) lirdot (raíz rdh-), “gobernar, estar al frente de”, ya estudiado en Gn 1, 26.

 

De un análisis comparatístico surge que la semántica de “dominio absoluto” se introduce en la traducción del primer verbo en la Septuaginta y la Vulgata, versiones donde abreva toda la tradición cristiana occidental. Creemos que el traductor griego reinterpreta el hebreo likhbosh al introducir el neologismo, katakurieúô2 “dominar totalmente”, “dominar como Señor”, pues, como hemos visto, no es el sentido de la raíz kbs- hebrea. Este verbo griego fue acuñado para hablar del poder de Dios en los Salmos, anteriores en general a la redacción del Génesis. Su extrapolación parece evidente debido esta, su única ocurrencia. Lirdot, en cambio, es leído nuevamente de forma adecuada por el traductor de la LXX como árjesthe, “marchar el primero, estar al frente de”.

 

Notemos que árjesthe solo será utilizado en estas dos, cruciales, ocasiones y será suplantado por kurieúô (para traducir en muchos casos limshol, raíz mshl-, “gobernar”, “regir” > mashal) o basileúô (para limloch, raíz mlch-, “reinar” > melech “rey”).

 

La confusión se acentúa en la Vulgata. San Jerónimo invierte los términos al traducir likhbosh/katakurieúô con el verbo subiceo (raíz sub-+iacio) “poner debajo”, “someter”, todas formas de control, aunque no necesariamente de sentido negativo absoluto (Ernout-Meillet: Dictionnaire: 659; 304). La Biblia de Jerusalén calca esta semántica, dejando de lado el sentido absoluto del katakurieúô griego. Lirdot/árjô llega a la Vulgata como dominabimi (< dominor). La Biblia de Jerusalén repite la traducción de mandad en un intento -insistimos- de no contaminar el texto.

 

Resumiendo, los dos verbos de Gn 1, 28 se leen en hebreo, griego (LXX), latín (Vulgata) y castellano (Biblia de Jerusalén) según las siguientes secuencias: a) likhboshkatakurieúôsubiciosometer y b) lirdotárjôdominormandar.

 

Debe ser tenido en cuenta, además, que el verbo dominar en castellano es un cultismo que se registra por primera vez en 1423 (Corominas-Pascual: Diccionario crítico: 529-531, t.2), derivado del latino dominare y este de dominus que, a su vez proviene de domus “casa”3. A este respecto es fundamental no olvidar que en la Roma antigua el dominus era el señor de la casa, dueño absoluto de las voluntades de cuantos en ella vivían, pero también quien debía velar y cuidar de todos ellos. Concepto ético y social ya olvidado que debiera recuperarse para una correcta interpretación de estos dos controvertidos verbos de Gn 1.

 

La LXX, texto utilizado desde III-I a.C. por los judíos alejandrinos y en el que se formaron los Padres cristianos, acentúa la noción de que el hombre se ponga a la cabeza de la creación. Creemos necesario insistir en que el verbo árjô pertenece a la familia de palabras de arjê “principio”, con que comienza Génesis en su versión griega y el Evangelio de San Juan y así podemos interpretar el inicial mandato divino al hombre a quien pone “en el principio”, “a la cabeza” pues el katakurieúô griego yace solitario y fuera de contexto en Gn 1, 28.

 

 

Herramientas de trabajo

 

  • Bible Windows. 5.0.32. Silver Mountain Software.
  • Biblia de Jerusalén. Desclée de Brouwer, Bilbao, 1998.
  • Biblia Sacra Vulgatam Clementinam. Matriti, B.A.C., 1946.
  • Corominas, Joan-Pascual, José A. Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico. Madrid, Gredos, 1991. 6 tt.
  • Chantraine, Pierre. Dictionnaire Étymologique de la langue grecque. Histoire des mots. Paris, Klincksieck, 1999.
  • Diccionario de la Lengua Española (DRAE). Madrid, Real Academia Española, 2014. 23ª ed.
  • Ernout, Alfred-Meillet, Antoine. Diccionaire Étymologique de la langue latine. Histoire des mots. Paris, Klincksieck, 2001.
  • Lewis, Charlton T.-Short, Charles. A Latin Dictionary. Oxford, Clarendon Press, 2013.
  • Liddell, Henry George-Scott, Robert. A Greek-English Lexicon. Oxford, Clarendon Press, 1992.
  • Septuaginta. Alfred Rahlfs, ed. Stuttgart, 1979.

6

* Profesora de griego. Licenciada en Letras. Universidad Católica Argentina.

  1.   Mi agradecimiento a la Dra. Diana Frenkel (UBA-UCA) que, con sus conocimientos de hebreo bíblico, me señaló el sentido original del texto hebreo.
  2.  Cf. Lidddel&Scott. Greek-English Lexicon. p. 896.
  3.  Al igual que el griego oíkos designa la “casa” en tanto que símbolo de la familia. (Ernout-Meillet: Dictionnaire: 182-183).

Año 5 | n.° 6

Enero-Julio

2016

Queda prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de la publicación sin la autorización expresa del editor. Se puede utilizar la información de la misma siempre que se cite la fuente.