Informe sobre el Congreso: «Evolución-Ciencia-Religión

y Mundo Contemporáneo. En ocasión del 60° aniversario

de la muerte de Pierre Teilhard de Chardin»

 

— Teresa Driollet de Vedoya*

 

 

Los primeros días de noviembre viajamos hacia Europa con la idea de acercarnos a Eslovaquia, país del este recientemente independizado de la República Checa. Una geografía quebrada atravesada por el Danubio, hizo de marco a nuestro destino: la universidad jesuítica de Trnava. Se trataba de un edificio anclado en el centro de la ciudad antigua de Bratislava.

 

La audiencia iba apareciendo conforme se acercaba la hora de la recepción del Congreso el 5 de noviembre del año que corre. En el aire flotaban el ruso, el polaco, algo de italiano, de alemán, de inglés y de francés, predominando el eslovaco. Físicos, matemáticos, teólogos, filósofos, especialistas en educación algún músico, poetiza y pintora componían el elenco que nos iba a escuchar.

 

El Assoc. Prof. ThLic. Miloš Lichner, D.Th., SJ, Decano de la Facultad de Teología, abrió el heterogéneo y cosmopolita Congreso. El jesuita, siguiendo un párrafo de la encíclica Gaudium et Spes, destacó la tarea científica rectamente concebida como profunda escudriñadora de los secretos de la realidad creada por Dios. Pierre Teilhard de Chardin, conmemorado en esa circunstancia, dedicó su vida a pensar y desarrollar la relación entre ciencia y fe.

 

A continuación, tomó la palabra la Prof. PhDr. Zlatica Plašienková, PhD, de la Facultad de Filosofía de la Universidad Comenius, co-organizadora del evento. Su gran sentido de la hospitalidad nos hizo sentir unidos a pesar de la diversidad étnica, profesional y lingüística. Su gesto unificador fue acompañado por el texto que desarrolló al indicar que el Padre Teilhard agregó al pensamiento darwiniano, entre otros aspectos, la evolución que se gesta por la fuerza humana unitiva del amor imantada por Alguien que nos espera (Punto Omega) que, a su vez, puede catalogarse también como una fuerza o energía inmamente, en un sentido científico.

 

El conocido profesor de Teología de la Universidad de Trnava Prof. dr. hab. Jozef Kulisz nos hizo pensar en el poder de la religión para consolidar el sentido humano de la tierra. El hombre sólo puede realizarse en plenitud en comunidad con Dios y los demás hombres. El afamado maestro insistió en que solamente se puede alcanzar la inmortalidad divina trabajando en la transformación del mundo y en la construcción de la unidad con los demás.

 

El Dr. Lucio Florio de Argentina mostró la actual necesidad de revisar y revisitar la tesis teilhardianas acerca del punto Omega teniendo en cuenta que la vida, según la filogenética actual, no cumple la figura del árbol como proponía el paleontólogo recordado. Las nuevas investigaciones biológicas parecieran acercarse más bien a la figura del bosque o de una red. Los nuevos descubrimientos parecieran complicar la idea de una atracción lineal hacia un punto final propuesta por Teilhard. ¿Cómo hablar hoy, se pregunta Florio, de una clara y certera evolución hacia estadíos más espirituales cuando estamos asistiendo, debido principalmente a abusos humanos, al riesgo de la desaparición de la biosfera e incluso del Homo sapiens?

 

El Prof. RNDr. J. Krempaský, DrSc, proveniente de la Universidad Eslovaca de Tecnología de Bratislava, se refirió a algunas intuiciones físicas de Teilhard, quien era básicamente un paleontólogo, que hoy curiosamente han devenido teorías científicas. A continuación, el profesor Miroslav Karaba, profesor de teología en la Universidad en donde transcurría el evento, habló acerca de diversas posiciones que pueden darse relacionadas a las cuestiones referidas a la ciencia religión en cuanto a la teoría evolutiva se refiere: conflicto, independencia, diálogo o integración.

 

El Assoc. Prof. PhDr. M. Karaba, PhD, de la Facultad de Matemáticas, Física e Informática de la Universidad Comenius, nos invitó a recapacitar cómo en el mundo contemporáneo muy frecuentemente la ciencia y la religión se presentan como sistemas autoritarios que no determinan bien sus dominios abarcando temáticas que no les competen bajo los respectivos puntos de vista disciplinarios.

 

Mi disertación giró alrededor de una confrontación entre la figura del estadío ultra-humano de Teilhard de Chardin y las propuestas de Nick Bostrom, actual profesor de la Universidad de Oxford y Director del Future of Humanity Institute, acerca de la creación de unos seres posthumanos. Nos preguntamos bajo qué criterios este futuro hombre mejorado (enhanced) resultará un nuevo avance de la humanidad. A continuación, el Prof. RNDr. J. Masarik, DrSc, de la Facultad Pontificia de Varsovia, recordó el valor de la Iglesia como instrumento de salvación humano, cuerpo aún no totalmente definido, que guarda dirección hacia el futuro.

 

El Prof. RNDr. P. Holec, CSc., de la Facultad de Educación de la Universidad Católica de Ruzomberok, nos convocó a no interpretar las escrituras literalmente. Hoy, ejemplificó, no podemos dudar de la teoría evolutiva lo que nos hace releer el Génesis sospechando que cada día de la creación allí relatada haya constituido probablemente miles de años. Se leyó también la disertación del Dr. Ludovico Galleni del Instituto Superiore di Scienze Religiose N. Stenone de Pisa, quien destacó las contribuciones de Teilhard de Chardin a la teoría general de la evolución: señaló sus descubrimientos acerca de la evolución de los mamíferos; luego sus trabajos acerca de los primates; el uso de Teilhard de los métodos geobiológicos en su período chino y sus aportes acerca de la evolución de los homínidos en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial.

 

El Prof. F. Euvé SJ de las Facultades Jesuitas de Paris envió su exposición acerca de la necesidad de complementar las metodologías científicas con las intuiciones místicas, sintéticas y globales y por último el Prof. RNDr. L. Csontos, PhD., de la Facultad de Teología de la Universidad donde nos hallábamos, apeló a la necesidad incondicional de operar la cooperación de la ciencia y de la filosofía para entender hoy las Sagradas Escrituras y, a su vez, insistió en la responsabilidad de la teología para contrarrestar los posibles abusos de la ciencia.

 

A pesar de la diversidad de lenguas y proveniencias nos sentimos absolutamente unidos, como afirmaría Teilhard, por el espíritu.

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* Dra. En Filosofía, docente en la Pontificia Universidad Católica Argentina, miembro del “Seminario Permanente de Teología, Filosofía, Ciencias y Tecnología” de la Facultad de Teología de la UCA.

Año 5 | n.° 6

Enero-Julio

2016

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